Así como el espacio, que lo impregna todo, no se mancha por su sutileza, del mismo modo el yo, presente por todas partes en el cuerpo, no se mancha.
Explicación
Krishna sigue explicando por qué el yo (ātman) permanece intacto aunque habite en el cuerpo, pues el verso anterior dijo que no actúa ni se contamina. Usa la imagen del espacio (ākāśa): lo penetra todo, pero es tan sutil (saukṣmya) que ni el barro ni el humo ni nada puede adherirse a él. Igualmente, el yo está presente en todo el cuerpo sin ser afectado por sus placeres, dolores o acciones.