Te lamentas por quienes no merecen lamento, y sin embargo pronuncias palabras que suenan a sabiduría. Los sabios no se lamentan ni por los muertos ni por los vivos.
Explicación
Krishna comienza aquí su enseñanza a Arjuna, hundido en el abatimiento entre los dos ejércitos. Le señala con suavidad que su aflicción contradice los argumentos de apariencia sabia que acaba de dar sobre el deber y la familia. Los sabios (paṇḍitāḥ) ven lo que permanece en la persona y por eso no lloran, ya haya muerto alguien o siga vivo. Los comentaristas difieren en si «no merecen lamento» apunta sobre todo al yo imperecedero (ātman) o al deber que toca cumplir; el verso siguiente desarrolla la primera lectura.