Cuando la mente, contenida por la práctica del yoga, llega al reposo, y cuando, contemplando el sí mismo por medio del sí mismo, uno se satisface en el propio sí mismo…
Explicación
Krishna sigue describiendo ante Arjuna a quien ha dominado el yoga, a partir de la imagen de la lámpara que no vacila donde no hay viento. Aquí la mente (citta), refrenada por la práctica constante, se aquieta, y el yogui encuentra plenitud en el sí mismo (ātman) sin necesitar nada externo. Las lecturas advaita entienden «el sí mismo viendo al sí mismo» como el Ser que reconoce su propia naturaleza, mientras que las lecturas devocionales (vaishnavas) suelen entenderlo como el alma individual que percibe al Supremo en su interior. La frase continúa en el siguiente verso.